La exposición temporal “Il viaggio nel Lombardo-Veneto dell’imperatore Ferdinando I e le vedute di Eduard Gurk” (“El viaje en el Lombardo-Véneto del emperador Fernando I y las vistas de Eduard Gurk”) se exhibe en el Museo Cívico de Cremona desde el 20 de Junio hasta el 4 de Octubre.

En ocasión del bicentenario de la fundación del Reino Lombardo-Véneto (1815) se ha organizado una exposición refinada y preciosa con más de cincuenta vistas realizadas por el pintor de corte Eduard Gurk, como séquito del emperador Fernando de Habsburgo durante su viaje para recibir la Corona Férrea en la Catedral de Milán. Eduard Gurk, atento observador, reproduce los momentos más significativos del viaje en sus acuarelas, marcando el final de una época: unos años más tarde nacía la fotografía.

El séquito del emperador entró en Lombardía pasando por el Stelvio, el lago de Como y Monza, donde aún se conserva la Corona de los reyes longobardos, hasta llegar a Milán. Luego, el emperador visitó las principales ciudades de la región, incluso Cremona.

Durante todo el viaje Eduard Gurk fue un atento observador y supo reproducir en sus pinturas los momentos más significativos de los cortejos y de las ceremonias, de los homenajes al rey y de las fiestas populares a las que participó. Se exponen incluso memorias cremonesas relacionadas con ese viaje.

Las pinturas de Eduard Gurk representan un producto muy relevante de la escuela de paisajismo vienés de principios del siglo XIX, de la que él mismo ha sido uno de los protagonistas. Se trata de “paisajes extraordinariamente evocados por la ligereza de la técnica y de la espectacularidad del ceremonial narrado”, así afirma el curador de la exposición Mario Marubbi. Además de esto, cabe recordar también que las obras no llegaron nunca a la corte debido a la muerte prematura del artista que falleció en Jerusalén en 1841 y, por lo tanto, quedaron inéditas hasta el 2013.

La iluminación de la exposición se ha ideado para combinar la presencia de objetos de gran importancia histórica como libros, esculturas y disfraces con las acuarelas; iluminar materiales tan heterogéneos entre sí hace que sea necesario el empleo de diferentes niveles de luz para valorizar cada elemento individualmente y, al mismo tiempo, construir un cuento y diálogo coherente a lo largo de todo el recorrido expositivo.

La narración de semejante exposición debe llevar al visitante hacia un crescendo de sugestiones y el visitante, moviéndose libremente en el espacio, debe percibir informaciones y sugestiones en diferentes campos visuales.  “La correcta iluminación de las obras es el principal elemento de valorización de las mismas” (Mario Marubbi)

A dicho propósito se han seleccionado los proyectores LED Sunlight que combinan perfectamente el elevado rendimiento óptico y cromático (IRC>90), además de su impacto formal, con las estructuras presentes en el museo.

El resultado final expresa exactamente este conjunto de aspectos, superando incluso las expectativas iniciales: éstas son las palabras del curador de la exposición Mario Marubbi.