The Rabbit Hole – Organic Tea Bar reinventa el anticuado y estereotipado concepto de casa de té.

El diseño comienza aprovechando de la arquitectura intrínseca de las antiguas obras industriales. Se abrillantan los pisos de hormigón, se sacan a la luz los techos de madera apuntalados en espinapez, se ponen a descubierto las paredes de ladrillo originales. El ablandamiento de esta arquitectura “masculina” se logra a través de la colada de blanco de los elementos recién expuestos y mediante el montaje de amplias ventanas que dan hacia el noreste y que permiten que la luz inunde el interior.

El arte japonés del “Kintsugi” (que significa unir con oro y es una celebración de la belleza de la imperfección en objetos de cerámica) constituye la base de los nuevos elementos de diseño. Esto es más evidente en el “Exhibidor de las especialidades de té” donde, al igual de los artistas de circo que hacen girar los platos en la parte superior de una varilla, cuencos “Kintsugi” diseñados a medida se apoyan delicadamente sobre postes de roble torneados. Este precario equilibrio sugiere por qué estos cuencos requieren, ante todo, un trabajo de reparación cargado de oro. El concepto del “Kintsugi” se refuerza aún más con el amplio uso de una baldosa de cerámica triturada que caracteriza tanto las zonas de servicio del café como el expositor monolítico central. El diseñador ha hecho grandes esfuerzos para asegurar que los nuevos elementos distintivos no se queden enredados en una complejidad no conceptual. Sobre el monolito revestido de baldosas, se ha instalado una lámpara de araña hecha con bolsas de té (de la artista chilena Valeria Burgoa).

Para contrarrestar estos elementos distintivos altamente conceptuales, gran parte del resto del diseño es más simple en su forma pero, de ninguna manera, modesto en sus detalles. Una pared acristalada con marco de acero y ventanas pivotantes personalizadas delimita la sección de entrada más pequeña que se caracteriza por el propio y único, además de halagador, aspecto estético del Sombrerero Loco. Vigas de roble recuperadas crean bancos para sentarse y armazones de mesas. Las vigas se han pulido con cepillos de alambre, aceitado suavemente y unido con pasadores como para reforzar la calidad del diseño. Una combinación de cueros y telas de tapicería crean cojines para los asientos y los respaldos fijados con chinchetas de latón. Las vigas de piso de roble francés centenario se han utilizado para crear el mostrador de servicio mientras que un sobre de granito de forma alargada se ha alojado cómodamente en la sala y se usa como mesa para grupos. Otras mesas son menos ostentosas y están construidas con madera y fibrocemento. Esta materialidad en contraste se disemina por todo el espacio, con las estanterías de almacén en el lateral y el arco con elementos de carpintería a medida.

Se ha intentado garantizar aún más el confort ambiental de todos los clientes: paneles de madera personalizados perforados ocultan los revestimientos acústicos de las paredes. La sostenibilidad está en el corazón de cada decisión de diseño, con la desmaterialización que es un factor clave. Todas las maderas cuentan con la certificación FSC (Consejo de Administración Forestal) o son recicladas; todos los acabados de las pinturas son libres de COVs (Compuestos Orgánicos Volátiles); la iluminación es enérgicamente eficiente o LED. Cada material ha sido evaluado por su contenido de energía y agua incorporada. En relación a esto, el proyecto tiene como objetivo eliminar la necesidad de aire acondicionado y busca aprovechar de las oportunidades de ventilación cruzada pasiva y natural que se ofrecen.

Se han seleccionado los proyectores Sunluce, montados en carril, para la iluminación general del espacio, integrándolos con aparatos decorativos. Gracias a su gran capacidad de orientación, representa la solución ideal para dar una iluminación difusa eficiente a todo el ambiente. El diseño minimalista de líneas simples y elegantes y el acabado hacen que sea casi invisible en la configuración global, aprovechando también de las vigas de madera blancas que ocultan los carriles.